2/27/2007

Voy a contarles un cuento

Hola, amiguitos y amiguitas de la tradición oral:
Érase una vez, un maravilloso reino llamado SGAE. En él, todos eran unas maravillosas personas, llenas de buenos deseos. Sus corazones eran tan dulces que a ellos mismos les daban ganas de arrancárselos para hacerse las tostadas del desayuno.
Sobrevivía el reino cual repartiendo la riqueza entre aquellos que lo necesitaban, ni más ni menos. Siendo justos y leales, de corazones límpidos y miradas risueñas. Cada día, los amables, hermosos, rubios y de ojos azules, de piernas bien torneadas y espíritu bondadoso por naturaleza pobladores del reino salían a cobrar los infimísimos (casi ridículos, nimios, motas de polvo en un mar de abundancia) porcentajes que permitían que el futuro se mostrase como un gigantesco pic-nic lleno de gentes de todas las razas, religiones y sexos repartiendo abrazos y besos con olor a golosinas de las buenas buenas de verdad.
Tal era la armonía y la belleza que el reino supuraba, que hete aquí que aparecieron unos malvados envidiosos y con los penes torcidos hacia la izquierda hombrecillos que empezaron a saltarse a la torera estos totalmente razonables y asumibles desembolsos, y empezaron a traficar con las ilusiones de miles y miles de los habitantes del reino. El dolor y el desánimo cundió entre sus pobladores cuando salían a la calle y millones de infamias, insultos, excrementos de cuadrúpedos varios llovían sobre los pobrecillos.
"¡Sólo queremos que el futuro huela a canela!"
"¡Somos buenos¡ Vosotros sois los malos, ¿no lo véis?"
Siendo gentes de paz, de sentimientos con forma de Oso Amoroso y piernas y brazos con sabor a nata, les obligaron a tomar determinaciones que ellos consideraban degradantes para cualquier ser humanos, sea cual fuera su inclinación religiosa, moral, económica e incluso sexual. Fueran ovíparos, vivíparos, vegetarianos, mellizos, gemelos, lasañas vegetales, cojos o hipotensos, decidieron luchar cual caballeros andantes de los de todo el medievo contra aquellos que quisieran pervertir el dorado horizonte que se prometían.
Había uno en particular, uno muy malo, perverso, de esos que no se lavan las manos después de mear y te pegan golpecitos en la espalda. Se llamaba merodeando.com. Y este malvado ser hizo públicos cosas que otras personas querían hacer. E hizo públicos sitios donde se informaba sin vergüenza, así en frío, sin emoticones de color rosa ni colonia Farala, de los cobros que realizaban los blancos caballeros del reino de la SGAE. A saber:

Por difusión pública de música sin cobro de entrada.
(quedan exentos actos religiosos)

Por difusión pública de musica con cobro de entrada.

Por difusión pública audiovisual sin entrada.

Por difusión pública audiovisual con cobro de entrada.

Emisión pública de musica.

Emisión privada de musica.

Emisión publica audiovisual.

Emisión privada audiovisual.

Alquiler de fonogramas o material audiovisual.

A la estampación de fonogramas.

A la fabricación de material audiovisual.

A la fabricación de soportes magnéticos de grabación.

A la fabricación de los soportes ópticos de grabación.

A los equipos de grabación.

A los equipos que reproduzcan imágenes.

A la impresión de libros.

A las tiendas multicopistas.

Aparatos reproductores en lugares públicos.

"¡Aaaaaargh, puzón venenoso clavado en mi corazón de plumas de ganso, suaves y con olor a especias del Oriente" gritaron en la SGAE, con una indignación prudente, para no molestar, por supuesto.
Y le lanzaron una flecha informativa, para que retirara todo lo dicho y borrara las infamias publicadas.
Pero esta es sólo una de las batallas que el reino de la SGAE tiene que luchar para que todos seamos felices y, en definitiva, no abandonemos el camino recto de la decencia y de las buenas costumbres, demos de comer al hambriento y de beber al sediento.
Continuará, por supuesto.

Pieza de ficción basada libremente en el titular: LA SGAE AMENAZA A UN BLOGUERO POR TITULAR UN COMENTARIO "SGAE=LADRONES
Por supuesto, este blog está totalmente totalmente totalmente totalmente de la muerte a favor de la SGAE en cualquier cosa que haga, ya que la considera una organización ejemplar cuyo modelo tendrían que seguir no ya todas las organizaciones del mundo, sino todos los países del mundo, joder ya.

2 comentarios:

Nac dijo...

Lo que me sorprende de esta gente, con lo espabilados que son, es que aún no se hayan dado cuenta de lo fácil que lo tienen para que toda la opinión pública se ponga de su lado. Sólo tendrían que hacer una cosa muy sencilla. Ir contra la tuna.

En volandas se les pasearía por las calles.

Anónimo dijo...

Son unos desgraciados.
Hacen pagar a los conciertos benéficos y a la iglesia la excluyen. No, no se les ve el plumero.
Y no digas nada que van a por ti. Hay que fastidiarse. ¡Paga y calla!