Hola, amiguitos y amiguitas:
¡Qué afortunados hemos sido! Dos días, dos obras maestras del cine de acción más surrealista y descacharrante que se hayan visto jamás:


Estoy seguro de que muchos de ustedes, gente de bien y con gustos más o menos tan excelsos como los que el que esto escribe, ya han disfrutado de estas dos maravillas del cine de humor.
Alerta Máxima (1992, si no recuerdo mal) puede que fuerala película con situaciones más inverosímiles y cutres que se hayan rodado hasta esa fecha. Posiblemente, también cuente con la screaming-girl (Erika Eleniak) más patatera de las que hayan salido en el cine (el número uno de las screaming-girls, para mí, lo ocupa Sharon Stone en las pelis de Quatermain y, posiblemente Jamie Lee Curtis en Halloween).
Pero, ay, amiguitos y amiguitas, llegó The Punisher para poner las cosas en su sitio y reclamó su trono. Porque, vamos a ver, esta película se ha hecho así a posta, cohone. Nadie puede rodar la escena de la pelea con El Ruso sin estar pensando en grandes clásicos del cine de acción como Los Hermanos Calatrava contra el Imperio del Kárate o algo así. O poner un malo como el tipo de la guitarra.
DIOSSSSSSS QUÉ PELICULÓN.
Admiren, admiren a Kevin Nash (¿lo recuerdan de la lucha libre?) destrozando la cara del Castigador. ¡Qué momentazo!¿Saben? A veces, uno se sienta delante de la televisión y se queda bastante decepcionado. No hay nada interesante. Nada de nada. Hasta House se ha convertido en un coñazo tremendo. Pero, a veces, como si fuera maná catódico, las cadenas te ofrecen un milagro que hace que las noches sean más llevaderas, que las flores crezcan con más brío, que Acebes y Zaplana parezcan mínimamente buenas personas (comparados esos malos malosos de la muette que desean conquistar el mundo y acabar con todas las personas de buena voluntad y sus familias). Porque, ¿saben? al final siempre ganan los buenos, con la ayuda de personitas llanas y normales (unos frikis desplazados en el caso de Punisher, los cocineros y un lavandero que supera su cobardía para luchar cual jabato al lado de nuestro amado Seagal), a las cuales se une el héroe, les infunde el orgullo de ser americanos más o menos del norte y defender las causas buenas buenas de verdad manque pierdan la vida en ello o sufran terribles mutilaciones y traumas infinitos de por vida. TODO SEA POR LA JUSTICIA, COÑO.
Sólo me queda recomendarles su visionado una y otra vez, bien surtidos de palomitas y Pepsi Cola y agradecerles a los programadores estos breves instantes de lucidez que tienen, dado que ahora ya no ponen pelis de Van Damme después del fútbol.