2/20/2007

Seamos políticamente correctísimos

Hola, amiguitos y amiguitas de las buenas maneras:
El Instituto de la Mujer a solicitado (reclamado, gritado, exigido, clamado al cielo) que se retire la siguiente campaña de Dolce&Gabbana porque considera que el anuncio incita a la violencia contra las mujeres y de él "puede deducirse que es admisible la utilización de la fuerza como un medio de imponerse sobre las mujeres". Además, el Instituto cree que este tipo de imágenes "supone el refuerzo de actitudes que hoy día son un delito, atentan contra los derechos de las mujeres y denigran su imagen y en nada favorece al trabajo realizado durante muchos años para conseguir la igualdad con los hombres".



Sinceramente, ¿ven eso ustedes en algún lado? Puedo llegar a entender (que no compartir) que haya que tener cuidado en ciertas expresiones artísticas (sí, considero la publicidad otro tipo de producto artístico tan digno como otros. Vamos, si alguien considera arte lo que hace Lucía Etxebarría e incluso le dan premios...), pero creo que esta gente debería tener una serie de datos objetivos en los que basarse para solicitar (reclamar, gritar, exigir, clamar al cielo) la retirada de un anuncio.
De verdad, si a alguna de ustedes, lectoras, considera que este anuncio puede llegar a incitar a la violencia (más, por ejemplo, que las pelis que hacen los sábados y domingos a media tarde) que diga los motivos (por favor, más allá de que haya un tipo sujetando los brazos de una mujer que, sinceramente, no parece estar sufriendo un gran daño). Entiendo, que a muchas de ustedes les resulte (digamos) incomprensible que para anunciar unas galletas se recurra a una mujer desnuda. Pero no es el caso, por favor, no se confundan con este caso particular.
Si alguna de ustedes se siente violentada o entiende que debe retirarse el anuncio por este motivo, me disculparé y retiraré yo mismo el post.
Lo que me jode es que se pueda llegar a confundir la sensualidad y la sexualidad con la violencia. Y creo que eso pasa mucho con este instituto de la mujer que tenemos en España. El exceso de celo con el que actúan se pasa de la raya.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

dejando aparte el tema de la violencia...

hay algún hombre en esa foto?

Anónimo dijo...

Como veo que ninguna de las personas en cuestión que ha hecho comentarios (sobre este magnífico y por cierto nada denigrante anuncio) es del sexo femenino, me animo a hacer el siguiente comentario: ¿querido blogger por dónde ve que las damas de buena moral hayan confundido sensualidad con sexualidad? ¿Es que ve usted sensualidad en este anuncio? porque yo sinceramente no la encuentro. Será que usted tiene una idea equivocada de la sensualidad o seremos el resto de féminas las que necesiten una clase de sensualidad proporcionada por otra gran firma anunciante en estos casos que es Axe (y que goza de cierta popularidad entre el sexo masculino)y que conste que no necesito que elimine esta entrada en su blog, ni clamaré al cielo pero que el anuncio es injustificado lo es y lo es un rato. ¿Qué le parecería que dolce e gabanna publicará un anuncio en el que una mujer insertara en el ano de un hombre un nabo gigante mientras el resto de hombres mira curiosos y el insertado disfruta sólo y con el mero hecho de semejante acto? (Por supuesto bellamente ataviado con la ropa de estos dos grandes diseñadores y con un plus de publicidad gratutita) para mí sería la forma más sana, equitativa y además de buen gusto de resarcirnos por el anuncio.

Anónimo dijo...

Tres apuntes.

Primero: Se mire como se mire, la imagen escenifica (de forma artística, si se prefiere) una escena de dominación (y vouyerismo cómplice), con claras connotaciones sexuales, reservando a la única mujer el papel de objeto pasivo (incluso siendo voluntario) y subordinado. ¿Incita a la violencia? Quizás no, pero desde luego puede resultar denigrante para la dignidad femenina.

Segundo: Acaban de prohibir la campaña en Italia por el motivo previamente reseñado, y DG ha decidido retirar ("en tanto sea posible", sic) esta línea de anuncios a nivel mundial.

Tercero: La publicidad usa el arte, pero no creo que sea un arte puro. Busca un objetivo, vender, y ese fin último es el que configura y dirige la inquietudes artísticas que puedan tener sus creativos. En el caso concreto de la campaña que nos ocupa, está claramente diseñada para provocar polémica (al estilo de los clásicos anuncios de Benetton). Lo que ocurre es que se les ha ido la mano y han traspasado el límite en el que el efecto positivo del impacto provocado se ve contrarrestado por el negativo propio de aquello que han pretendido escenificar.

Frodo'N'Furter dijo...

Pero vamos a ver.
Soy el primero en decir que la publicidad tiene como objetivo principal dar a conocer la existencia de un producto (el objetivo principal no es vender, la publicidad por sí misma no vende) de una manera lo más atractiva posible.
Y quieran ustedes o no, el sexo es lo que mejor vende. Y porque la regulación publicitaria no deja utilizar la violencia. Sexo y violencia son los argumentos que mejor entiende el ser humano en este tipo de decisiones.
"Cosificar" a la mujer (sobre todo) es algo que se hace en la gran mayoría de los anuncios. Si de verdad la gente se pusiera en serio con eso, se retirarían el 80% de los anuncios de colonias, ropa, etc. cuyo único argumento es el del sexo (atraer a una pareja, si se quiere..)
En cuanto a lo de la retirada en Italia, pues qué quieren que les diga. Es un caso de "nosotros no vamos a ser menos", en mi opinión.
El problema es que se le concede gran importancia a la publicidad. ¿Os sorprende que en los anuncios de coches esos imposibles sigan poniendo lo de "ficción publicitaria"? Pues esto es lo mismo. O la gente que regula esto es sobreprotectora (demasiado) o piensan que el gran grupo de gente que ve los anuncios es imbécil hasta límites insospechados.
Este anuncio tiene la misma influencia que los que te insinúan que si tomas un edulcorante el tipo ese de la oficina que no te ha hecho ni puto caso en los trece años que trabajais juntos, de repente va a caer en tus brazos. O tiene la misma influencia que los miles de pelis que ponen con escenas de violaciones, de malos tratos o asesinatos de mujeres. Y las siguen poniendo los domingos por las tardes.
Traspasar el límite y llegar a tapar las tetas de la estatua de la justicia está a un paso.
Por mi parte, sólo pido a los organismos dedicados a esto que sean equitativos. La publicidad (como el cine o la literatura, que lo que quiere es venderse. Nadie, excepto Lars Von Triers, tal vez, juas, hace pelis para no ganar dinero) es un producto de ficción. Con la misma influencia que cualquier producto de ficción.

Anónimo dijo...

Huy, casi desaparece de la página principal. Si es que cuando te da la vena publicadora...

Bueno, al grano. A ver si me explico mejor.

En este caso, me juego lo que sea a que el anunciante no sólo era muy consciente de dónde se estaba metiendo y de qué lecturas podía tener su anuncio (sin necesidad de recurrir a mentes enfermas y/o radicalizadas), sino que buscaban un resultado similar al que han encontrado. Lo segundo mejor que les podía haber pasado es que les criticaran o prohibieran la campaña. Así se aseguran de que saldrán en los telediarios, los periódicos (, los blogs), con frases tan chorras como esa de que "en España aún nos falta mucho camino por recorrer" (más o menos).

Básicamente, no sólo utilizan a la mujer como objeto (y objeto de algo que podría calificarse como ritual de humillación consentido), sino que lo emplean a sabiendas de que causará polémica y eso les permitirá alcanzar unos objetivos publicitarios muy superiores a lo que podrían aspirar publicando cualquier otro anuncio (por muy artístico que sea), que sólo se distribuirá por los cauces normales.

El gran error del Instituto de la Mujer ha sido entrarles al trapo (haciendo además hincapié en un tema candente, como es la violencia doméstica, que sólo de forma tangencial tiene relevancia en este caso; ¿buscarán también autopromocionarse?). En Italia la retirada de la campaña ha sido solicitada por algo llamado Consejo de Autoregulación de la Publicidad.

En resumen: doblemente mal por utilizar en forma denigrante la figura de la mujer y hacerlo a sabiendas para provocar. Mucho más grave que el simple y habitual uso del cuerpo femenino desnudo como reclamo estético/sexual... uso al que tampoco es ajeno, aunque no sea tan habitual, el desnudo masculino que, todo sea dicho, es mucho menos estético.

PD: Últimamente eso de la búsqueda de la provocación, amparada en la libertad de expresión o cuestiones artísticas para justificarse, se está convirtiendo en una plaga. Véase si no los denodados esfuerzos del mundo progre para sacar un escándalo de donde no lo hay con la peliculilla ésa del impresentable de Loriga.