preparados para repartir alegría
Ayer, mi amiguito Sergio y yo nos desplazamos para ver la última peli de Tony Jaa, Thai Dragon.
La verdad es que me costó convencer a Sergio para que viniera, lo cual no entendí, dado que si Ong-Bak es flojilla, al menos nos lo pasamos teta viendo como el bueno de Jaa pegaba codazos y rodillazos a diestro y siniestro en su busca del Buda sagrado local de turno.
Pues bien.
El argumento de este Thai Dragon no es mucho más elaborado (¡Hala! Me habéis robao mis elefantes, le habéis pegao un tiro a mi padre, tenéis más mala idea que Acebes...) que el de Ong-Bak (¡Hala! Me habéis robao mi buda, os habéis meado en mi alfombra en general, tenéis más mala idea que Federico G. Losantos...). En cambio, amiguitos, la peli que os comento tiene maravillosas novedades con respecto a la anterior, a saber:
---> Más y más miembros rotos (hay una escena en la que debe de batir algún tipo de récord mundial)
---> "Espectaculares" persecuciones de elefantes.
---> El encuentro en el aeropuerto de Sidney entre Jaa y Jackie Chan (¡qué momentazo, señores!)
---> Bailarinas ligeras de ropa.
---> Movimientos espectaculares y cabriolas además de guantazos.
Lo ideal de Jaa es que, al menos en Ong-Bak (la peli que le ha lanzado a la fama y a un lugar de privilegio en nuestro corazoncito) es que el muchacho ha dejado claro que es un genio de las galletas.
Pero, joder, ahora se ha convertido en una especie de Bud Spencer tailandés con la agilidad de Jackie Chan.
Y es que lo tenían que ver ustedes, con dos tibias de elefante atadas en sus brazos y repartiendo huesazos a cuatro moles llenas de clembuterol. O peleando con al menos cincuenta tíos de negro a los que les rompe brazos y piernas según van saliendo...
Un angelito, el muchacho.
El problema, de cualquier forma, con este tipo de pelis es que nosotros no debemos entenderlas. Al menos mi amiguito Sergio y yo. Porque nos descojonamos. No podemos evitarlo. Supongo que en Tailandia sí el ven el tema heróico y demás; pero aquí eso de ver a un tío entrando en una rueda de prensa de una de las mayores multinacionales establecidas en Sidney, acompañado de una cría de elefante y al grito de "¿Dónde está mi elefante?" y repartiendo leches a diestro y siniestro... pues en fin, que resulta cachondo, la verdad.
La verdad es que me costó convencer a Sergio para que viniera, lo cual no entendí, dado que si Ong-Bak es flojilla, al menos nos lo pasamos teta viendo como el bueno de Jaa pegaba codazos y rodillazos a diestro y siniestro en su busca del Buda sagrado local de turno.

Pues bien.
El argumento de este Thai Dragon no es mucho más elaborado (¡Hala! Me habéis robao mis elefantes, le habéis pegao un tiro a mi padre, tenéis más mala idea que Acebes...) que el de Ong-Bak (¡Hala! Me habéis robao mi buda, os habéis meado en mi alfombra en general, tenéis más mala idea que Federico G. Losantos...). En cambio, amiguitos, la peli que os comento tiene maravillosas novedades con respecto a la anterior, a saber:
---> Más y más miembros rotos (hay una escena en la que debe de batir algún tipo de récord mundial)
---> "Espectaculares" persecuciones de elefantes.
---> El encuentro en el aeropuerto de Sidney entre Jaa y Jackie Chan (¡qué momentazo, señores!)
---> Bailarinas ligeras de ropa.
---> Movimientos espectaculares y cabriolas además de guantazos.
Lo ideal de Jaa es que, al menos en Ong-Bak (la peli que le ha lanzado a la fama y a un lugar de privilegio en nuestro corazoncito) es que el muchacho ha dejado claro que es un genio de las galletas.
Pero, joder, ahora se ha convertido en una especie de Bud Spencer tailandés con la agilidad de Jackie Chan.
Y es que lo tenían que ver ustedes, con dos tibias de elefante atadas en sus brazos y repartiendo huesazos a cuatro moles llenas de clembuterol. O peleando con al menos cincuenta tíos de negro a los que les rompe brazos y piernas según van saliendo...Un angelito, el muchacho.
El problema, de cualquier forma, con este tipo de pelis es que nosotros no debemos entenderlas. Al menos mi amiguito Sergio y yo. Porque nos descojonamos. No podemos evitarlo. Supongo que en Tailandia sí el ven el tema heróico y demás; pero aquí eso de ver a un tío entrando en una rueda de prensa de una de las mayores multinacionales establecidas en Sidney, acompañado de una cría de elefante y al grito de "¿Dónde está mi elefante?" y repartiendo leches a diestro y siniestro... pues en fin, que resulta cachondo, la verdad.
Y eso que al final de la peli afirman que los tailandeses son amantes de la paz... pues menos mal, porque como se cabreen un día, apañaos vamos.
No sé ustedes, muchachuelos, pero yo ya estoy deseando que Luc Besson le ofrezca un guión de esos buenos buenos que saca de vez en cuando para gente como Jet Li,y que el amigo Jaa no contrate al mismo agente que el Sr. Li cuando se vaya para Gringolandia (porque acabará yendo, I suppose)
Que vayan a verla si son aficionados a las pelis de porrazos, porque disfrutarán como marranos.
Saludos, señores y señoras
No sé ustedes, muchachuelos, pero yo ya estoy deseando que Luc Besson le ofrezca un guión de esos buenos buenos que saca de vez en cuando para gente como Jet Li,y que el amigo Jaa no contrate al mismo agente que el Sr. Li cuando se vaya para Gringolandia (porque acabará yendo, I suppose)
Que vayan a verla si son aficionados a las pelis de porrazos, porque disfrutarán como marranos.
Saludos, señores y señoras

1 comentario:
Mira que idea me acaba de venir:
1-Arrancarme mis amigadalas y demás visceras convalecientes.
2-Atarmelas a las muñecas.
3-Restregarselas en la cara a algunos compañeros de trabajo indeseables y tras esto gritar dulcemente al público:
¿Quién no quiere pagarme una entrada para entrar en este museo?????
En fin, tras esto decir que soy un alma de paz y compasión (no como tony jaa) y que nadie intente robarme ninguna cría elefante porque no sé como reaccionaría.Dicho está.
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