Hola, amiguitos y amiguitas de lo fantástico:
Desde su celda de reclusión forzada, aquí el amigo
casinoyfurcias (el único ser que conozco que mezcla la verborrea inteligente sobre política y sociedad con desnudos y paranoias sobre los chinos sin que parezca una posturita) me hace llegar la siguiente noticia, que confirmo en ese medio que hace que la Wikipedia parezca un fascículo de El libro Gordo de
Petete (sigan el link, que a mí me ha sorprendido):
20Minutos.comResulta que el amigo Affleck considera que su noviazgo con la Jenni(fer López) fue el motivo de que algunas de sus películas fueran un fracaso.
Siguiendo su estela, la gente de Llanera ha asegurado que la culpa de su suspensión de pagos la tiene el Ratoncito Pérez. Por su parte, Zaplana ha dicho que él no tiene que ver nada con los líos económicos de Terra Mítica, que le han contado que un tal Papá Noel ha sido el que ha hecho malabares con los contratos e inflado gastos. Luego está Alonso, que afirma que si no gana el mundial de los cochecitos esos que corren mucho es por culpa de McLaren, Ron Dennis y Hamilton (y no dice lo de la Jenni(fer López) porque está casado con la de El Sueño de Morfeo, que le puede clavar el piercing en el glande en un descuido, que si no...)
Finalmente, los organizadores de eventos en general argullen que si no te lo pasas bien en dichos eventos, puedes culpar a La Pilona, a Vladimir Putin, a los inmigrantes, a los zurdos, al acné juvenil mal curado, al onanismo, a los cocodrilos de las cloacas de Nueva York, a la programación de La Sexta o a Microsoft, entre otros.
Ahora bien...
¿No han pensado ustedes que tal vez la culpa de todo esto sea nuestra y que estas pobres almas cándidas sólo sean víctimas de nuestra indolencia y nuestra mala fe?
¿A que vamos a ser unos hijos de puta?
Revisen sus vidas, copón. Miren atrás y golpeen su pecho con fuerza admitiendo sus felonías. Y pídanles perdón, por el Amor de Vishnu. Ofrézcanles sus corazones, sus casas, la más joven y/o bella de sus hijas. Devuelvan a estas almas brillantes y puras la ilusión que ustedes (y yo mesmo) le hemos arrebatado de sus cálidos pechos.
Hostiayá.
Malaspersonas que somos.